Entrevista realizada por el Diario de Jaén a los asociados de A.C.H.A. José Santos y José Luis Moyano.

No es una aventura, sino un proyecto muy meditado. Dos años de asesoramiento, visitas y aprendizaje dan lugar a Helix Sierra Sur, una empresa que pretende crear un sello de calidad del caracol de Alcalá la Real. La empresa se llama así por el nombre del molusco en griego y por la comarca en la que se ubica el municipio. La iniciativa está tan cuidada que en el logotipo aparecen montañas y la inconfundible Fortaleza de la Mota. 

Los promotores de la idea son   José Santos y José Luis Moyano —este último cuenta con la colaboración de su hijo David—. El resultado es un criadero de caracoles ubicado junto al paraje Torre Abril, en Ermita Nueva, muy cerca de la N-432 y el arroyo Renovales. La explotación cuenta actualmente con mil metros cuadrados, repartidos en tres módulos de invernadero y, si no surgen contratiempos, dará su primera “cosecha” del cotizado manjar para la próxima primavera. José Luis Moyano explica que aunque se trate de seres pequeños, en la práctica se trata de una granja, ya que cuentan hasta con registros sanitario y ganadero. La firma está adherida a una asociación andaluza de helicicultores.

El impulsor de la iniciativa indica que la idea es obtener dos crías al año de unas criaturas que son hermafroditas —macho y hembra a la vez—. Lo aprendido permite a los dos socios esmerar sus cuidados, hasta el punto de que se suministra a los caracoles —del tipo helix aspersa— un pienso especial elaborado con cereales. Los animales tienen también a su disposición refugios y una cubierta verde formada por alfalfa, cardos y otras plantas. Dentro de los invernaderos se consigue un microclima con una temperatura más suave que la del exterior y una humedad alta. “Nuestro género será ecológico y con trazabilidad y garantía. En cuanto haya producción haremos una degustación en Alcalá. Queremos poner los caracoles de moda”, dice Moyano, que se muestra apasionado con el prometedor negocio.
Como del cerdo, del gasterópodo se aprovecha todo. Por eso si todo va bien, se explorará la opción de aprovechar las huevas o “caviar”— una auténtica “delicatessen”— e, incluso, la baba, muy demandada en cosmética.

 

Fuente: Diario de Jaén

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